Published on April 04, 2019.-
In 2001, Chile signed the Stockholm Convention, which stipulates that a series of hazardous wastes, such as PCBs (Polychlorinated Biphenyls) contained mainly in dielectric oils inside electrical transformers and capacitors, must be inventoried, labeled and withdrawn from the market before 2025, to be permanently eliminated in 2028.
Hidronor is one of the pioneer companies in Chile to implement an export line for these wastes and has all the capacities and permits to store and transport them to plants in countries - mainly European - that have the technology for their disposal.
In this context, the company recently managed the export of a shipment - which left on March 25, 2019 from the port of San Antonio bound for the Netherlands - with six containers marítimos con cerca de 100 toneladas de residuos, entre los cuales figuraban sólidos contaminados con PCB y aceites dieléctricos.
Katia Villalobos, Hidronor's Head of Industrial Sales, explains that, in order to carry out this shipment, the company had to obtain all the necessary permits from the Ministry of the Environment, in addition to visiting the target plants for disposal in Europe, where it counts. with commercial agreements for the reception and elimination of waste with the most relevant companies in that continent.
“Hidronor ha sido la primera empresa en el país que, desde sus inicios en la década de los 90, comenzó a prestar este servicio de exportación de residuos sin tratamiento de eliminación en Chile, lo que ha sido muy relevante, ya que hemos vivido todos los cambios normativos que el proceso de exportación implica desde la creación del Ministerio del Medio Ambiente hasta la suscripción de los tratados de los diferentes países en tránsito por los cuales pasan los residuos hasta su destino. Esta experiencia nos permite llevar a cabo de la mejor forma esta gestión y cabe señalar que contamos con todas las autorizaciones sanitarias y ambientales para el correcto almacenamiento de residuos, como los PCB o pesticidas que tienen componentes órgano-clorados y/o halogenados, los que son acondicionados de acuerdo a la normativa nacional e internacional para ser exportados a centros de destrucción final, cumpliendo rigurosamente con el Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación”, señala.



